martes, 3 de diciembre de 2013

Me nutro de tus ojos y me miro en ellos,
donde no me veo salvo que tú me busques.

Encuentro secretos olvidados en tus desvanes
con los que me emborracho para hacerlos míos.

Dime dónde has estado este tiempo escondido,
dónde tus ojos esperaban encontrarse con los míos.

He vagado sin encontrarme negándome la soledad
hasta que has llegado para obviarme  la realidad:
soy frágil, me protejo con falsos silencios que son
gritos ahogados en alcantarillas de noches frías.

Dime cómo me acostumbro ahora a no tenerlos,
qué va a ocupar el lugar de tus ojos.

Recuerda que si camino recto es pura casualidad,
que no controlo hacia dónde van mis dedos ahora,
ni qué movimiento trazan mis pies bajo la sábana.

Soy una circunferencia imperfecta jamás terminada
con retales de extraños colores y aromas distintos.

¿Me cortarás los pies al verme bailar
al son de mis propias palmas mientras escucho el viento?

lunes, 18 de noviembre de 2013

Plou i l'aigua no em banya,
plou i m'adono que sóc impermeable.
Surto al carrer i se m'eixuga l'ànima,
i un moix em mira, sols em mira.

Vull banyar-me i embrutar-me,
que em tremolin les cames,
arrossegar-me sense pensar-hi
amb els dits plens de llum i de sorra.

domingo, 13 de octubre de 2013

Mis palabras te quedan grandes.

Mis palabras te quedan grandes,
no se adhieren a tu piel, no son tuyas, resbalan.
Las susurro en tu espalda y se esfuman sin más.
Eres demasiado pequeño y frágil para soportarlas,
porque son fruto de una espera de muchos años,
de imaginarte y darte vueltas y construirte a pedacitos
hasta hacerme con aquello que quiero que seas.

Es el peligro de pretender que una cerilla seque el mar,
o de esperar que no sea el amor quien me destruya.

Sigo buscando palabras para definirte, créeme,
pero no te alcanzan por mucho que lo intente.
Porque no es perfección lo que en ti creé,
sino la imperfección perfecta llena de recovecos,
infestada de puertas que se abren para cerrarse,
inundada con dudas y preguntas curiosas;
repleta de carcajadas y extraños horizontes.

He conseguido un espacio a medida para ti,
y ni siquiera sé a quién hablo, ni para qué.
Juego y me convenzo de que sí,
de que eres corpóreo y lleno de vitalidad latente.

Y no te llego y tú no llegas;
y entonces desespero.

viernes, 4 de octubre de 2013

Usted no es único, y no lo sabe.

Usted no es único, y no lo sabe.
Esa condición no se adquiere, y tampoco lo sabe.
Se nace con ella, igual que se nace con un páncreas y dos pulmones.
Usted es altivo y parece sí darse cuenta y no importarle,
y eso lo aleja de la unicidad, o, como mínimo, de la mía.
Déjeme decirle que estoy luchando por destruirlo
como único en mi mente y en mis brazos.
Porque creáme cuando le digo que en su momento
yo lo convertí en único entre esta amalgama de almas.
Ahora deje de mirarme y márchese;
corra si quiere, no lo perseguiré.
Hace tiempo que usted perdió el color;
yo ya no lo pinto ni lo dibujo en la palma de mi mano,
ni juego a balancearle de aquí para allá.
Ya no cabes en mi mano, y mi corazón te queda grande.
Ah, sigues ahí. O no, no lo sé.
No quiero volver a mirar, por si me da por hacerte único de nuevo,
y me empieza usted a doler como me dolió hasta ayer.
Como tú hay miles donde habita el olvido.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Misterio nacido para evadirse.

Eres un silencio nunca escuchado, 
un misterio que nació para evadirse,
para ser solo en la bruma y disipar las dudas 
con desdén desde lo alto de tu trono de nube. 

Solo tú eres capaz de resolverte y volverte a encriptar

y parecer de cristal cuando eres de madera.
Te prendes fuego y en polvo te conviertes
y nadie sabe en qué devendrás o a dónde irás.

Me lanzo a ciegas, a cazarte 
y me hundo en el sueño,
donde tengo que ir a buscarte, 
donde encuentro mi idea de ti, que no eres tú. 

Y al abrir los ojos palpo la vida, 

y ya no hay nada, 
porque no estás, 
y porque nunca has estado.

domingo, 22 de septiembre de 2013

"Eran días de quinientas horas..."

Eran días de quinientas horas y ninguna luna,
de canciones desesperadas hablando de ti y de mí
sin hablar en ninguno momento ni de ti ni de mí,
y de gritar para acercar los miles de kilometros,
para volverlos pequeños y meterlos en mi mano
y así tener la tuya cerca de mi pelo.

Las noches no hacían más que nutrir mis sueños
y construir palacios llenos de arena
donde existíamos ajenos al ruido del mundo
y dibujábamos mariposas en nuestros cuerpos
que se marchaban cuando ellas mismas decidían
porque allí nada ni nadie llevaba prisas.

Luego mis párpados se abrían a la noche,
el cristal estallaba y la arena se derramaba,
nuestros cuerpos se alejaban y la luna se ahogaba.

viernes, 13 de septiembre de 2013

He palpado el tiempo en las venas de mi brazo derecho
y he sentido la tentación de desgarrar la carne para atraparlo,
y amaestrarlo hasta que me obedeciera el más mínimo capricho:
meterlo en un bote de cristal y ahogarlo para que se parara,
o lanzarlo a merced del viento para acelerarlo más y más
hasta no reconocer rostros ni formas y convertirlo todo en uno,
en una masa conjunta con olor a nada
hasta llegar al momento en que mi yo sea contigo el nuestro.
Entonces marcharía con él al centro de la tierra
y lo fundiría con ese calor mismo, para así detenerlo,
sin fin ni principio.

Mi brazo derecho solo bombea sangre y soporta algunos tendones,
y quizás otras cosas que ahora mismo no me incumben,
y el tiempo no está ahí, sino escondido quién sabe dónde,
y no me obedece, sino que campa a sus anchas sin reparar en mí.

Solo conseguí atraparlo de una manera:
dejando que se hiciera con nuestras respiraciones.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Esquemas.

No sé si encajas en lo que he pensado de ti,
lo que llevo construyendo durante tantos años,
como un racimo de uvas del revés, una a una
te he creado para reblandecer esta vida,
para llenarla de espejos en que contemplarnos
y jugar a buscar nuestras miradas
hasta encontrar cuál es la verdadera,
para después hallar tus labios debajo
tras una espera de siglos.
Pero no.
Tú has aparecido para cambiarlo todo,
para destruir los mapas y las carreteras,
para invertir el sentido de mí.
Has cambiado la nada por el todo,
y la luna ahora alumbra de día,
y no sé dónde tengo los labios.
Pero me has fascinado nada más llegar,
me has escondido los esquemas

y me has hecho sentir seguro en la más espontánea improvisación.

sábado, 31 de agosto de 2013

Odiosa costumbre de existir solo en sueños.

Tenías la odiosa costumbre de existir solo en sueños,
de convertirte en nube y flotar mientras yo dormía
en aquella cama que estaba llena de recuerdos de ti,
recuerdos de la nada sacados de mi imaginación,
de mis pensamientos verdes y oscuros de amanecer,
de amanecer y empezar a imaginar,
y empezar así a doler sin intención de parar
mientras alargo brazos y piernas en busca de vapor de ti,
porque eres etéreo.

Yo solo querría que algún día fueras terrenal,
que cantaras bajo la ducha mientras me llamas
para acercarte la toalla que dejaste demasiado lejos,
pero para ti todo está a tu alcance,

Y ahora he decidido caminar al sempiterno sueño,
para así poder sentirte o ya no sentir nada.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Arañar el suelo en busca de estrellas.

No esperaba encontrar en ti ese olor a mar y sabor a sal
que me pide saborearte otra vez sin ser nunca la última
para seguir buscándote sin fin,
porque tú no eres, tú fluyes y te conviertes sin parar,
y soy incapaz de definirte cada vez que lo intento
y hundo mis dedos en tu esencia que se me escapa
y me mira con sonrisa burlona mientras se contonea
y me grita que la siga hasta el fin,
ese fin que no existe y reinventas con tus ojos de estrella.
Podría pedirte mil veces que nunca me dejaras,
pero no serviría de nada,
porque sería como suplicar a la luna que baje y se acueste conmigo,
o cazar estrellas cavando con las uñas en la tierra mojada,
porque cambias a cada paso que das, y te alejas,
y no sé qué me atrae, qué es aquello que me obliga a cantarte,
a convertirte en centro de todos mis poemas,
a añorarte aun estando aquí a mi lado.
Es esa esencia, ese olor a mar y sabor a sal,
esa insistencia tuya por llamarme sin saber que me llamas para amarte
y así sigues jugando conmigo y me dejo jugar
porque contigo disfruto hasta de perder
y de perderme entre tú y tus piernas desordenadas
que me hacen sentir arraigado en tierra de nadie
y me convencen de que esta vida mía es tuya,
de que si un día te alejas y mis ojos no te encuentran,
mis latidos me asegurarán que sigues existiendo, o siendo, o no sé,
porque mi pulso depende de ti, de tu pecho, de tus nalgas,
y del ritmo de tus pies.

sábado, 17 de agosto de 2013

Foscor.

Mirar-te era com convertir-me en una mena de fotògrafa que enregistrava tots els teus moviments i després els aferrava a les parets dels mals records per convertir-los en llum i gespa fresca amb olor a pluja. I mentre et veia saltar i jugar amb l'aigua m'imaginava quantes vegades donaria tota la sang que per les venes em corria excepte el fil necessari per sentir el teu tacte eriçant tota la meva pell dit a dit, pam a pam. Llavors la lluna em mirava com si es compadís de mi, una lluna plena i brillant que rutilava al bell mig del cel com un ull que jutja tot el que veu amb fermesa. M'observava i plorava, i es tornava obscura i misteriosa. 
Per a tu jo era com la lluna nova. Hi era, sí, però tu no em veies.
Al teu costat aconseguia veure l'esquena de la lluna i fer-li pessigolles mentre tu em bufaves al clatell i em feies enlairar-me enfora del món.

De cop i volta el teu cabell s'aixecava com a antesala del teu somriure, que feia aturar els ocells i accelerar el món. I ràpidament els arbres creixien i el temps es tornava líquid i se'm perdia entre les mans i jo em veia vella i enfora de tu i allargava les mans. Però el vent les tornava als meus pits que ja havien cedit a les forces del món i tu seguies jugant pel pati mentre una llàgrima no gosava rajar-me per la galta i em dibuixava, com qui ratlla la pedra amb un ganivet, un somriure forçat a la cara perquè tu mai no sabessis que jo vivia apagada per dins.

jueves, 15 de agosto de 2013

He decidido dejar de imaginarte,
abrir los ojos a la incertidumbre,
a los golpes certeros de verdad,
con coletazos de pura realidad.
Abrir los ojos para ver los tuyos,
con las manos llenas de esperanza
y el cabello ondeando necesidad,
necesidad de ti, y de mí contigo.
Y trenzarme a tu cuerpo desnudo,
y amarrarme a tus caderas tal vez
con un suspiro ahogado después,
al saber que todo ha sido nada,
que al abrir los ojos ya no habrá
quien me consuele, pues me veré,

entre las sombras, lleno de vacío.

sábado, 3 de agosto de 2013

"Lejos del olvido."

Últimamente empieza a asaltarme una sensación. Se sienta a mi lado y se queda ahí mirando las paredes mientras poco a poco se apodera de mí hasta que no puedo pensar en otra cosa, y es entonces cuando desisto de esta vida. Esa sensación hace que me sienta parte de nada. Y después llegan toneladas de deseos que me estrían las manos y las dejan inservibles. Me tumbo y pienso que la mejor opción sería renacer, y me imagino volviéndome nada y naciendo preparado para serlo todo. Y abro los ojos para toparme con una realidad que me abofetea hasta hacerme ver que el aquí y ahora no me lo permiten.

Solo me queda irme a otro lugar. Plantarme donde sea, pero empezar de cero, donde no me conozcan ni las motas de polvo y el aire sea nuevo y deba acostumbrarme a una nueva vida, y modelarla a mi antojo para así sentirme vivo a la vez que cada vez más muerto, sin preocuparme por eso, porque entonces será el aquí y ahora que siempre he deseado, y me sentiré lleno de colores vivos y lunas llenas con coronas brillantes.


Luego llega otra sensación, la que más me duele Y no se sienta a mi lado, sino que de pie me mira a la cara, junta sus ojos con los míos y me atraviesa hasta ocupar todo mi ser: la cobardía. La cobardía se apodera de mí y me echa hacia atrás, me agarra los hombros hasta tirarme al suelo y hacerme sentir parte de esa tierra que rechazo, que no siento mía, que no me gusta, que me llena la sangre de tierra seca, que me enerva, pero que por obligación es la mía y la que voy a seguir tragando hasta que un día me ahogue y desaparezca.

martes, 30 de julio de 2013

Set de vida.

I llavors ho vaig entendre tot:
que no hi havia cap taronges,
ni mandarines, ni ananàs ni pomes,
ni albergínies ni codonys madurs
que ens esperassin amb la polpa a fora
i els pinyols assedegats de vida
per tal d'unir-se amb les altres taronges,
o mandarines, o ananàs o pomes,
o albergínies o codonys madurs.

Que estar-se sol és una companya fidel,
amb la qual pots asseure't i parlar de la vida,
o parlar de fruites que s'han assecat d'esperar.
Vaig aprendre a no sentir-me sol en la solitud

i a estimar tots els miralls amb què em creuàs.

martes, 23 de julio de 2013

Oblit del món.

Rutilava la meva mà en la teva,
els meus ulls lluitaven amb la lluna,
alenties la vida i m'acceleraves el cor,
mentre em xiuxiuejaves banals paraules.

M'inventaves el cos amb els teus dits
i em refeies fora complexes ni temps:
etern com el vermell de les maduixes,
o com l'estranyesa davant la vida.

La rutina amb tu era joc d'infants:
quan m'agafaves les dues mans,
i jo reia com qui s'oblida del món
mentre sanglotava de pura felicitat.

jueves, 11 de julio de 2013

Amor per solitud.

«“Avui ens hem estimat, i ho hem fet amb la força de la desesperació provocada per la por a la solitud. Ens hem mirat molt de prop, tant que les nostres boques s'han ajuntat en dir “t'estim”. I ens hem besat. I ens hem fet l'amor com si així creàssim i destruïssim el món segons la nostra voluntat. En acabat ens hem fet mal, com sempre solem fer-nos, perquè la nostra vida és una mort permanent, un èxtasi seguit de dolor interromput per moments de tu.
Hem après a llepar-nos les ferides i a guarir-les amb l'esperança que no es cloguin del tot i que d'aquí un temps es tornin a obrir i siguis tu que reclamis la meva llengua i el meu instint per restituir-te i donar-te embranzides per suportar el temps que la vida ens atrapi.”

Ara això ja no són més que peces d'un trencaclosques que mai acabaré de completar. Ara em miro els braços i les cames, tot i que voldria mirar la mar. El temps que vam estar junts tu i jo m'ha fet més mal que res, però també crec que em va omplir de vida els dies, però em va deixar unes nits buides i blanques, sense colors ni estels, sense dibuixos ni coets.
He intentat aprendre a estimar aquesta solitud, a sentir-me bé en aquesta plenitud de buits, però no puc, amor, jo t'asseguro que no puc.

He après a escriure perquè ho veig com l'única manera de treure tots aquests records de la meva ment, de vomitar-los sobre el paper, i després cremar-los, o ofegar-los primer en alcohol, com m'ofega la teva absència.»

domingo, 23 de junio de 2013

Yo no lo elegí.

Yo no elegí esto. Yo no elegí vivir. Ni respirar. Ni seguir viviendo. No elegí que me gustaras. No elegí enamorarme. No elegí tampoco que llegaran los finales con esa rapidez con que llegaron. Hoy tampoco he elegido levantarme. La inercia empieza a elegir qué hago y cómo lo hago. Me siento, me levanto, me tumbo, camino, corro, te beso. Nada, no elijo nada. Ni siquiera sé si quise besarte. Una vez elegí tus labios. Lo recuerdo. Me dije: sí, tienes que tenerlos. Y los tuve. Y tú me los diste. Hoy no me apetece que me los des. No me apetece elegir nada. Solo me apetece dejarme llevar. No sé si es porque creo en el destino, o porque lo detesto y lo dejo hacer a su antojo. Y me siento absurdo, no creas. Pero ya se me irritan los ojos, se me cansan las piernas y se me rinden las manos de volver a tener control sobre mí mismo. Lo he intentado, juro que lo he hecho. Pero desistí. Quizás soy cobarde, o simplemente he nacido para ser una hoja que va dando bandazos por culpa de un viento adverso. Y ya creo que me voy. O que algo me lleva. Sí. Ya está. No sufras, ya bastante he sufrido yo. Voy a tumbarme aquí, voy a dejarme en este suelo hasta que llegue y me lleve adonde quiera. Que me meza hasta que yo me duerma y diga adiós. Sin haberlo elegido, como nunca elegí nada.

viernes, 21 de junio de 2013

Bésame los párpados.

Bésame los párpados 
mientras yo cierro con rabia los ojos, 
porque despierto te me vuelves de sueño
y me es imposible creerte real. 

Hazme creer que el tiempo no pasa, 
que la gente no muere, 
y que tú vives en mí para siempre. 
Dame excusas para seguir viviendo,
y razones para que no me importe morir.
Explícame la vida en tu regazo,
dibujándome el mundo en tu ombligo.
Átame los miedos al suelo
y hazme volar bien lejos de ellos.



martes, 18 de junio de 2013

"Y bailar, y bailar, y bailar..."


El odio de las lenguas viperinas te abrió surcos en las mejillas y alimentó tu odio: le dio alas, para inmiscuirse entre tus pechos y convertirse en lo que te hacía vivir. La mirada se te oscureció hasta hacer volver atrás cualquiera que se cruzaba en tu camino. Desconfiado y solo, decidiste condenarte a ti mismo al aislamiento. No importaba quién pasara por tu lado, tú ni te inmutabas. Podía venir una tormenta que derrumbara al mundo, que tú seguías impasible, sintiéndote arrastrado por esa oscuridad que brotaba desde lo más hondo de tus ojos. Para ti solo pasaba el tiempo, era lo único que tenía efecto en ti: los hombros ya se resignaban a cargar con tu peso. Y decidiste irte, como quien decide respirar, como quien siente que es su fuerza natural, como si tu vida hubiera sido eso: un continuo huir, un no sentirse parte de ahí, un no ser quien eras.
Querías irte sin dejar rastro, sabías que nadie te echaría en falta, porque nadie añora las naturalezas muertas. 

De repente una sonrisa se cruzó contigo, sentiste cómo te cogía la mano, te volvía radiante y te hacía girar y girar hasta empezar a bailar y despojarte de todas las cadenas de aquellos años, de los desprecios y las dudas. Crujieron tus mejillas al empezar a sonreír y tu cuerpo se desentumeció para seguir bailando sin parar.
Seguiste bailando durante años de su mano, un baile que hipnotizaba a las gentes, que atraía colores y ahuyentaba las fieras.

lunes, 10 de junio de 2013

Lola.

Tendríais que haberla visto,
vestía aquellos ojos negros,
grandes y abiertos los lucía,
y la vida con ellos se quedaba pequeña.

Cuantísimas veces la quise acariciar,
o que con sus dedos me sublimara.
La soñé soñar para que me tocara
y me soñé vivir para seguir respirando.

Su reflejo enturbiaba las aguas,
las volvía de piedra con solo mirarlas,
como todo aquel que la cruzara,
la  sangre helada, el paso preso.

Por las noches siempre cantaba
desde lo más hondo de su penar,
que aquello calmaba su dolor, decía,
y le ayudaba a continuar.

Una noche se apagó aquel canto,
sonó desgarrado entre la oscuridad,
inundó el pueblo con un grito seco,
Lola se marchó para poder olvidar.



domingo, 9 de junio de 2013

Domingo (siempre he odiado los domingos).

Eran domingos de no dormir, con esperanza de que alguien me mantuviera en vela. Días de apagarse para refulgir al día siguiente con los más vivos colores. De verse desde fuera y pensar que estás bien así, aun cuando sabes que no es verdad, que si pudieras, mañana mismo te cambiarías por cualquier otro. Reflexiones que no van a ninguna parte, que te hacen dibujarte unas alas en la espalda, grandes, blancas, que al momento se evaporan y llenan el aire de polvo que te ahoga.

Y no viene nadie a rescatarte. Tienes que ir tú y llenarte el pecho de flores y encaramarte a la vida, como si fuera una ola enfurecida, y agarrarte para resistir. Al fin y al cabo, de eso se trata: de subir y bajar, de sentir que estás arriba porque algún día estuviste saboreando el suelo.

viernes, 7 de junio de 2013

Gloria.

El retrato de Gloria inundaba todas las paredes de aquella habitación. 
Fue la obsesión que lo había mantenido con vida todos aquellos años. Sabía dónde vivía ella, dónde trabajaba, y dónde solía tomar el té mientras dirigía miradas a los viandantes imaginando cuán perfecta sería su vida del brazo de cualquiera de esos hombres. A veces hasta creía que uno de ellos la ojeaba y entonces sus labios empezaban a curvarse pero de repente veía que la mirada del individuo se dirigía hacia la mujer rubia que se sentaba detrás de ella con acento portugués y medidas envidiables. Entonces su sonrisa decaía junto con sus ojos, permanentemente tristes y apagados, una descripción de la vida de Gloria, una contradicción con aquel nombre que tanto la martirizó a lo largo de su vida. 
Él le cogía tiernamente con la mirada aquella mano blanca y frágil mientras sus ojos recobraban el brillo y la sal que no tenían cuando Gloria en ellos no se reflejaba.
Desde el balcón donde la miraba solía susurrarle canciones en francés, pues le habían dicho que ese era el idioma del amor. Le cantaba muy bajito y se imaginaba que la tomaba entre sus brazos y que el mundo era un torbellino en que los dos caían para siempre, y esa era la vida que él quería. 

Cada tarde salía a esperarla. Podría haber sido la historia de amor más típica del mundo, en que se miran, se enamoran, se besan, se desnudan, se hacen el amor, se visten, se ríen, se lloran, se sienten, se despiden y se duelen.

Pasaron veinte años. La cara de Gloria era un espejo del revés: mostraba su realidad más honda. Sus ojos presagiaban desgracias. Y murió. Lo hizo en el mismo café en que había tomado miles de tés, donde el amor de su vida la había contemplado como la más perfecta de la esculturas hechas jamás. Él la vio morir. Sintió una ráfaga de aire que entraba en su corazón para quedarse. 

A lo largo de sus vidas, sus corazones se habían dado cuerda mutuamente.

El de Gloria se paró a las cinco de la tarde. El de él, a las cinco y dos minutos. 

viernes, 31 de mayo de 2013

"Sumergí, uno tras otro, mis pies..."

Sumergí, uno tras otro, mis pies
en el mar buscando el agua, 
la única certeza que me era fiel
tras tantos bandazos de vida inútil.

Oí muy allá rumores que me hablaban,
me sentí arropado entre tanta muerte
y seguí cubriéndome con la pátina
que me aislaba y me hacía sentir seguro.

La sentí ya rodeando mis caderas,
aprisionando todo mi tronco,
y otorgándome libertad a la vez.

Llegó a los labios, ojos, cabello,
sentí la muerte entrar en mi vida,
me noté morir para ir a nacer.


lunes, 27 de mayo de 2013

...

El cel plou, i jo plor.

El sol ja es desperta,
i per mi avui no surt,
fa dies que m'ocorre,
un cor sense cap sol.

Jo tenia un interruptor,
que el pitjaves cada matí,
darrere la meva orella, 
que em feia veure colors.

Ara me'l cerc amb els dits,
el busco amb la mirada,
dins un mirall trist i fred,
però allà només hi ha pell.

He cercat algú que el pitgi,
però són dits que m'arrapen
fent-me mal amb les ungles,
ferint-me per sempre el cor.

M'he avesat a un món negre,
ple de cossos sense cap llum,
com el meu cos, o com el seu,
però no semblant al teu,
perquè ton cos sempre reia,
la teva guixa movia muntanyes,
els teus ulls atorgaven la vida, 
la teva boca convidava al deliri.







sábado, 25 de mayo de 2013

I ser feliç.

Exigir-se una perfecció a la que no aspiren ni els àngels,
sentir-se impedit de treure les urpes i cridar ben fort,
pujar les muntanyes amb un equipatge massa pesat,
que d'altra banda mai no t'ha pertocat de suportar.

Rebutjar el greix com si fos un monstre devorador,
i odiar el mirall perquè et torna una realitat sense filtres,
sentir que és més important parèixer que ser,
que els pensaments dels altres sempre vencen els teus.

Respirar ben fort, agafar aire, doblegar els complexes,
assassinar les pors, aniquilar l'enveja, mutilar l'autoodi,
massacrar mil llengües funestes, enterrar les vergonyes,
executar opinions alienes, enverinar els horrors.

I estimar-se, i enamorar-se, i adorar-se,
i ser un mateix, i ser feliç.

sábado, 11 de mayo de 2013

"Ahora ya me he vuelto pequeñito..."

Cada día sentía esa necesidad de huir más dentro de mí, a gritos, para sentirme lejos de tus alas negras que amenazaban con cubrirme y volverme ceniza. En mis ojos siento ya granos de arena de  tanto exprimirlos contra tu resignación y tus empeños por destruir mi magia.

Quisiera poder volverme alto, más que las cataratas que coronan el país de los colores vivos, para poder mirar al mundo con el mismo desprecio con que me mira día a día. Y que después las corrientes de aire me desordenen el pelo, y que no me importe, y que mis gritos aplaquen todos los males que me miran queriendo cercenar mi cuello.

Deseo volver a pensarte sin que alfileres atraviesen mi cuerpo y que mi mente deje de tenerte como estrella principal en cada momento. Y después pienso que  te colaste por mis retinas hasta hacerme creer que mirabas por mis ojos, que veías lo que veía, y que sentías todo lo que yo sentía. Una simbiosis sin comparación posible; imagina cuánta falta me haces cada vez que quiero mirar este mundo, del que los colores ya se han marchado, en que las amapolas son grises y el sol es blanco mientras apenas me deslumbra.

Ahora ya me he vuelto pequeñito, y hasta el más mínimo amago de viento hace que me esconda con temor bajo mi sábana gris.

sábado, 4 de mayo de 2013

El arte de morir en vida.

Es de noche y la necesidad de ti hace que mis ojos sangren y pidan a gritos un cuerpo al que aferrarse para soportar tu ausencia, que cada día me quita días de vida a pasos más y más agigantados. No me queda otra opción que cerrar los ojos con furia e insistir en que esta noche te soñaré, que toda la rabia de este mundo se convertirá en una gran balsa llena de flores que me llevará a tus cabellos, donde atracaré y moraré por siempre cerquita de tus labios. Y cuanto más pienso en pensarte en sueños más me obligo a la desesperación que me anula el aliento y me hace alargar las manos hasta palpar el aire vacío en que ansío encontrarte. Y créeme que lo intento, que yo busco alejarme de estas situaciones, y me araño la piel buscándote para arrancarte de una vez por todas. Busco compañías y manos en las que poder sentirme frágil sin ningún temor a romperme por culpa de una ráfaga de viento que pretenda tumbarme. 

He buscado en cientos de tabernas tu olor, y simplemente he conseguido acabar rezumando sudor de otro mientras maldecía haber caído otra vez y me daba cuenta de las pocas fuerzas que en mi capazo restaban para poder levantarme una vez más. 

Yo siempre te dije que no moríamos cuando dejábamos de respirar. Que moríamos mucho antes. Muchas veces decidimos morir. Ese día yo decidí que había muerto. Seguí deambulando por el mundo, pero mi mirada se vació para siempre, por mucho que el corazón siguiera bombeando sangre. Recuerdo que incluso un día volviste para reconstruir lo que habíamos calcinado a golpe de reproche e intento de olvido, pero ya era tarde y en mis ojos ya no quedaban ni los rescoldos de las llamas que un día se ahogaron en mis propias lágrimas.

viernes, 26 de abril de 2013

Núvols.

La fosca em venç, m'atrapa i em llença a terra ferma.
Em fa baixar d'aquells núvols que ara ja he vist.
I vist, i gaudit.

Tant de bo no hi hagués pujat.
Perquè ara sé que això és la foscor
i la tristesa més pura.

Perquè he conegut aquella felicitat
que em donava la teva presència.
Podria haver quedat ajagut en aquella cambra
sense bategar-me.

Camino pel món cercant un núvol per pujar al cel,
però sé que mai no en trobaré d'altre tan excels
on la meva espatlla hi trobi el paradís somiat.

viernes, 19 de abril de 2013

Tu mirada.

Esos ojos que me miraban no me convertían en un dios que controlara la fuerza de los vientos o que decidiera cuándo comenzaba o terminaba el mundo. Tu mirada me hacía descender al más real de los mundos, adonde las manos tocaban y al apretar dolían, adonde la saliva humedecía y las uñas dibujaban mapas en los cuerpos sin pensar dónde llevarían. Los deseos más oscuros tomaban mi cuerpo, que quería hacerse con el tuyo para no soltarlo nunca y sentirlo cerca, tan cerca que quemara e hiciera sentir latidos hasta confundir uno con otro. 

Gritaba tu nombre y tu boca lo acallaba mientras susurrabas el mío y hacías que hasta las paredes se avergonzaran de lo que no tienen más remedio que contemplar y envidiar. 

Los complejos ardían en piras y nos volvíamos perfectos. 
Una perfección falsa, pero tan auténtica como lo era tu ombligo. 

La blancura se apoderaba de mi ser y mi mirada durante unos segundos en los que ni el más afilado de los cuchillos podría haberme hecho sentir el más mínimo dolor. 

Y que los sueños no alcancen nunca la realidad.

martes, 16 de abril de 2013

El cor de poma.

Tenia el cor de poma.
De vegades era àcid.
Altres moltes, era dolç. 
Tothom volia mossegar-lo
i sentir-lo a les seves mans. 
Després de molt temps sabé
que tenia el destí escrit: 
aquell cor havia nascut per pansir-se.
Per acabar els seus dies musti 
i podrit en el seu arbre.

Ventades feren perillar ses branques
i els vespres sentia fred al seu cor,
perquè tantes vegades li mossegaren
que el mínim buf la feia tot d'una tremolar.

Un dia arribà una tempesta molt gran,
amb llamps que esfereïren fins i tot els xiprers.
El seu crit ni va sonar, la Mort se la va emportar.



jueves, 4 de abril de 2013

Jugábamos a no enamorarnos.

Jugábamos a no enamorarnos.
Queríamos que nuestros dedos no se marcaran como fuego en la piel del otro y que se desvanecieran como lo hacen los mensajes de los enamorados escritos en la orilla de la playa cuando las olas deciden alargar su cuello y tragarse las promesas de amor que escribieron entre risas y besos. Nos tocábamos como se tocan los animales: sin pensar, sin augurar un futuro lleno de luces que nunca llega y nos quedamos con cara de bobos y un corazón hambriento de amor que muere de inanición.

Aun así, siempre fuimos ardientes. Ni las más ansiosas uñas podrían haber despegado aquella esencia tuya que se me pegaba a la piel y jueguetona huía por todo mi ser hasta quedarse en lo más hondo de mi alma.

Y nos enamoramos. Hasta tal punto que creíamos que aquello que vivíamos era felicidad y éxtasis.

Ahora sé que valía la pena, que basta creer que uno es feliz aunque se encuentre en el mismísimo infierno, pues la voluntad vence vientos, tempestades y hasta consigue reanimar corazones marchitos.

jueves, 28 de marzo de 2013

"Ruego que vuelvas para quedarte solo una vez más"


Ruego que vuelvas para quedarte solo una vez más,
y que si decides no volver, solo hay algo que te pido:
vete muy lejos, tanto, que al alejarte te lleves tu recuerdo.


Me pregunto dónde está quien me dio primaveras 
y ahora su recuerdo me condena al más frío invierno. 
Con dagas de hielo clavándoseme en la carne trémula.
Ahora las noches claman tu nombre entre gemidos
mientras el frío hiela el tiempo y las hace eternas.

En las bocanadas de aire que emanan de mi boca
imagino que es tu figura la que en ellos se refleja
y cierro los ojos, pero sigues ahí, mirándome sin más,
observándome con los ojos soberbios de Aracne
impasible ante mis brazos que intentan atraparte.

Pero creo que por fin esta espera me ahoga la garganta.
No vayas a volver ahora, porque ya no estoy.








domingo, 24 de marzo de 2013

"Yo fui tu ambrosía, y tú, mi néctar."

Sálvame de mí mismo. De mis instintos que  atacan mi cuerpo y lo dejan magullado y me hacen cuestionarme si puedo seguir adelante. Yo sé que no puedo. Te empeñas en hacerme ver que sí, que hay luz, que hay oxígeno tras estas paredes llenas de cianuro y me miras con esa sonrisa que vale mi mundo, y el tuyo. Yo entonces me doy la vuelta y vuelvo a mis sombras y mis oscuridades y mis heridas sin sanar. Y tú me arrastras.

Coincidimos en un momento en el que yo tenía sed y tú tenías hambre. Yo fui tu ambrosía, y tú, mi néctar. Ambos habíamos sido víctimas de tormentas pero teníamos una vida que nos corría con fuerza por debajo de las uñas. Por eso nos tocábamos, y nos sentíamos. Tu tacto me daba vida. Me quitaba la muerte de los ojos y la hacía desaparecer. Se me encogían las entrañas cada vez que de mí te separabas. Las noches en las que dormía se hacían eternas. Me dolía no soñarte. Las tormentas volvían a mis sueños y yo caía entre olas enfurecidas que me arañaban el cuerpo e insistían en arrastrarme hacia una maraña de redes deshilachadas en las que quedaban mis dedos enredados y el aire se convertía en burbujas que salían de mi boca mientras yo intentaba respirar de nuevo, pero no era más que agua lo que invadía mi garganta hasta que mis ojos se nublaban y deseaba despertar con tantas fuerzas que hasta la respiración se me entrecortaba y tú simplemente acariciabas mi pelo y las redes me soltaban de repente y mis pulmones volvían a sentir la entrada del aire y seguía durmiendo sin más.

Estando contigo conseguía que la soledad me mirara intimidada desde un rincón y se alejara cada vez que yo te sentía cerca. Me hiciste vivir además de existir en el mundo. Y espero nunca poder encontrar las palabras que puedan describir cuánto te lo agradezco.

martes, 19 de marzo de 2013

El reflejo del espejo.

Llego a casa y me miro en el espejo. Me gustaría poder moldear la imagen que me devuelve y ponerle unos labios más carnosos, una piel más uniforme y arrancar un par de kilos de grasa solo con soplar  como soplé las velas de mi último cumpleaños: sin ganas. Me vuelvo a mirar y siento que quizás no estoy tan mal. Que no sé por qué pero en el fondo me gusto. Sí, mi cuerpo podría pasar por una copia mal hecha de la  Venus de Willendorf, pero nadie me dijo a mí que debía perder mis curvas para ser atractiva. Bueno, realmente, nadie me dijo que tenía que ser atractiva para nadie. Con el tiempo, me he convencido de que basta ser atractiva para una misma, porque a quién vas a querer más que a la persona que vas a tener que ver cada día de tu vida quieras o no. No me idolatro. No me casaría conmigo misma, porque me acabaría odiando. Tendría que reconocer mis defectos. Y eso, sí que no. Que los tengo, sí. Que sé cuáles son, sí. Que voy a reconocerlos ante el mundo, no.  No es porque sea debil, sino por orgullo. Debilidades tengo tantas que he decidido dejar de contarlas. Me gusta más contar virtudes. Tengo contabilizadas unas diez. He dejado de mirarme en el espejo. Acabo de convencerme de que no me quiero cambiar.


“Cuesta mucho ser auténtica, 
y en estas cosas no hay que ser rácana,
porque una es más auténtica cuanto más se
parece a lo que ha soñado de sí misma.”
 Todo sobre mi madre.

martes, 5 de marzo de 2013

L'obligació d'entristir.

Moltes vegades intentava obligar-se a plorar perquè sentia que ho necessitava, que el cos li ho demanava. Però aquesta vegada no va haver d'obligar-se a res, sinó que simplement una vegada la porta es tancà rere els seus passos començà a plorar. Les llàgrimes no havien de lluitar per superar el llagrimal i passar a fregar-li les galtes, perquè brollaven sense problemes cara avall fins esclatar en tocar terra. Aquest cop, però, fins i tot va haver de reprimir crits tan forts que haurien desvetllat el veïnat amb el son més profund. La raó per aquesta desesperació no cal que sigui contada, perquè era massa personal i no calia que el món sencer la sabés, així com el món tampoc sabia que ca seva s'havia convertit en el cau de les seves misèries, en el lloc en què l'obscuritat li prenia els ulls i els espremia fins que ja no hi quedaven llàgrimes i després la deixava abatuda a terra mentre el silenci regnava en el pis si no hagués estat perquè els sanglots d'ella es compassaven amb el rumor llunyà d'algú que tocava el saxofon a ritme de blues. 

Els sanglots es van acabar mesos després. 

martes, 12 de febrero de 2013

Los pies en el suelo.

Recuerdo que a tu lado me crecieron estas alas que un día no me dejaban tocar con los pies en el suelo. Iluminaban mi vida, mis ojos y la carne de mis muslos día a día, mientras realmente solo me rodeaban toneladas de soledad y basura. Yo no quería verlo. O no podía, ya no lo sé. Una a una las plumas de mis alas empezaron a caer poco a poco, lentamente, sin parar, una, otra, otra y otra. Al principio no me dolía, pero las últimas me dejaban unos sarpullidos enormes que muchas veces terminaban sangrando. Las alas desaparecieron. Las yemas de mis dedos de los pies siguieron sin tocar el suelo. No volaba. Ahora era una soga la que me rodeaba el cuello. Apretaba, y ahogaba. El mundo iluminado empezó a volverse negro. Esta vez no fue poco a poco. Esta vez fue de repente, sin avisar. Todo negro. No sé de dónde saqué la fuerzas. Estiré los pies de tal manera que los oí crujir hasta que conseguí posarlos en el suelo. Lentamente vi cómo volvía a aparecérseme el mundo. Distinguía formas, colores y, sobre todo, distinguía personas, y no solo te veía a ti. Arranqué la cuerda haciéndome daño en el cuello y en un costado, por la rapidez del movimiento. Valió la pena. Fue la última vez que sentí dolor.
Tenía la soga en la mano. Y a ti, delante. Podría haberte asfixiado en apenas segundos. Tú contabas con la ventaja de la fuerza. Yo con la ventaja de que estabas desprevenido. No lo hice. No quería ser como tú. No quería que mis manos fueran las culpables de la oscuridad del mundo de alguien. Coartaste mi mundo hasta reducirlo a ti. En mi mundo ni siquiera existía yo mismo. Todo eras tú.  

Mi mundo nunca volvió a refulgir como lo hizo cuando las dos alas vivían en mi espalda, pero lo prefería así, porque al menos los destellos de luz que había en mi vida dependían de mí, de mis actos, y no de los de otro. Eran pequeños chispazos que conseguían que me guiara, no sin tropezar, por el camino. Mi camino. El que yo marcaba. El que mis pies decidían. Los pies en el suelo. Para siempre. Nunca más se despegaron de él.

martes, 5 de febrero de 2013

Ningú no pot veure a través de la meva carn.

Ningú no pot veure a través de la meva carn.
Fondre'm tots els ossos, d'un en un,
i arribar a despullar-me l'ànima, fent-la lluir
fràgil com un floc de neu.

Miro al meu voltant i només és aquest punyal
qui em dóna les mínimes esperances.
Serà ell qui penetri la meva carn 
i faci brollar en rius de sang la meva essència.

El meu cos, gàbia eterna d'un ocell per descobrir,
expulsarà el darrer alè per alliberar-se d'aquest camí pedregós.

El sentit de lluitar es fongué aquell dia que els teus ulls
deixaren de xerrar-me per sempre més.

El dia que els teus dits ja no feien que els meus pèls
cercassin ser part de la teva pell.

El dia que la teva ombra fou només teva.

El dia que em despullares i no vaig sentir
el fred que reclamava els teus braços.

El dia que els teus peus feren camí tots sols.

El dia que vaig veure la meva mort i tu no hi eres.

jueves, 24 de enero de 2013

Mi muerte en 65 palabras.

No recuerdo qué día morí. Bueno, me dejé morir. Mi cuerpo seguía deambulando por el mundo. Mi corazón latía. Pero eran latidos vacíos. Latidos sin alma. Mi vitalidad dejó de existir. Nadie percibió mi muerte, porque nadie imagina que un cuerpo que se mueve como cualquier otro pueda estar muerto. Digamos que mi vida se secó. Como una pasa. O como los charcos.


martes, 22 de enero de 2013

Ya no te busco.

Ya me doy por vencido y no te busco en mi sueños. 
Ahora solo te busco por mi cama. Y es más doloroso, 
porque ahí sé que un día fuiste tangible, y efímero.
En mis sueños te soñaba sabiendo que eras soñado.
Ahora mis dedos por las noches ya no te tocan,
pero, aun así, siguen sintiéndote bajo la piel.
En mi cabeza todavía retumban tus palabras,
mientras me niego a mí mismo recordarlas
porque mis ojos empiezan a gritar sin voz
y mi boca lanza alaridos incontrolables.

Lucho contra tu recuerdo cuando él mismo,
con sorna, me aplaca y me desarma.

jueves, 17 de enero de 2013

Tu saliva será mi elixir efímero.

Solo ante ti muestro mis debilidades.
Para que me las lamas como leona madre
lame las heridas de sus cachorros
y así hacerlas desaparecer hasta que vuelvan,
que me vuelvan a hacer sufrir y solo
me quede necesitarte cerca de mí,
tanto que no distinga quién soy yo.
Que debilidades las tendré siempre,
y serán las que me traerán oscuridad,
las sombras extrañas y las pesadillas.

Tu saliva será mi elixir efímero,
el éxtasis necesario para seguir adelante.

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Només davant tu mostro les meves debilitats. 
Perquè me les llepis com una lleona mare
llepa totes les ferides dels seus cadells
i així fer-les desaparèixer fins que tornin sortir. 
Fins que més tard em tornin fer patir
i et torni a menester a prop, 
tant a prop que no distingeixi qui som.
Que de debilitats en tendré sempre,
i seran les que em portaran les foscors,
les ombres estranyes i els malsons.

La teva saliva serà el meu elixir efímer,
l'èxtasi necessari per seguir endavant.



martes, 15 de enero de 2013

La tristesa de no tenir-te. / La tristeza de no tenerte.

"M'estim més la tristesa de no tenir-te
que la por que tenc quan ets a prop,
de pensar que potser un segon després,
amb els ulls amb mirada d'eternitat,
observant-nos les ànimes tendrament
una ventada entrarà per la finestra
aturant el teu cor i el meu rellotge

per sempre."

"Prefiero sentir la tristeza de no tenerte
al miedo que padezco teniéndote cerca,
al pensar que al cabo de un segundo,
ante tu mirada de eternidad, sin más,
observándonos las almas tiernamente,
un vendaval entrará por la ventana
deteniendo tu corazón y mi reloj

para siempre."

martes, 8 de enero de 2013

Simbiosis.

Se mostraba desnudo por primera vez delante de él. Sabía que no sería la última. Notaba cómo, a medida que se iba desprendiendo prenda por prenda de toda su ropa, la coraza que lo había protegido durante tanto tiempo de insultos, humillaciones y prejuicios se fundía y se colaba entre sus poros hasta entrar en su corazón y desaparecer para siempre. Se sentía libre. Se sentía él. Hasta ese preciso momento había odiado su cuerpo, pero la mirada de él empezó a embellecerlo centímetro por centímetro hasta que lo hizo sentirse el hombre más atractivo del mundo. Por lo menos, él lo sintió así. Y con eso ya bastaba. Él ya era feliz. Despojado de todo complejo, duda, extrañeza miedo y dolor se entregaba completa y deliberadamente a los brazos de él. Empezó a no sentir dónde terminaba su cuerpo y dónde empezaba el otro. Cuatro brazos. Cuatro piernas. Dos bocas. El mundo peleaba mientras ambos se nutrían mutuamente dándose la plenitud. Sentía cómo las heridas cauterizaban al momento y empezaba a depender de él como el fuego depende del  aire y la vida depende de la muerte. Si en ese momento hubiera huido, habría sentido cómo se desgarraban todos sus órganos hasta dejarlo agonizando saludando a la muerte.

Y huyó

sábado, 5 de enero de 2013

Se coló en mi mundo como una hoja fugitiva.

Se coló en mi mundo como una hoja fugitiva cayendo de su árbol y yendo a parar a una ventana cualquiera. Cuando quise darme cuenta cada noche lo tenía en mi cama. Y cada día lo tenía en mi vida. Recuerdo que sentía como si en vez de amor y sexo me estuviera dando el más cruel de los venenos. Yo sufría. Y no sé él qué sentía. Pero yo sufría. Era un veneno poco eficaz, pues muchas veces ni siquiera notaba que me iba matando. La sensación llegaba un día al azar. En un bar. En un baño. En una parada de autobús. Mis ojos gritaban su nombre con gotas enormes de lágrimas y yo solo quería desfallecer e inmiscuirme dentro de las lágrimas y dejar de existir para siempre. El veneno día a día se hacía más potente. Los deseos de dejar de seguir siendo eran cada vez más frecuentes. Las noches eran mi antídoto. Su presencia me daba ese placer que solo da lo prohibido. No sé si era prohibido, pero dolía. Mucho. Y me gustaba.

Me propuse ignorarlo. Pero todas las bocas hablaban en su nombre. No soy débil, pero me desarmaba, me cogía los brazos, me inmobilizaba y el resto no lo recuerdo. Entraba en una vorágine de placer que me provocaba la inconsciencia más profunda. Recuperaba el sentido convencido de que su aliento seguía calentándome el pecho. Era todo ilusión. O así me lo hacía creer. Abría los ojos y me encontraba en la más desesperante de las soledades. La soledad era una araña de ocho patas que, con cara colérica, me atrapaba entre telarañas y me negaba cualquiera de mis sentidos.

Recuerdo también el día que se fue. Tal como había llegado. La hoja voló de la ventana y se la llevó el viento lejos de allí. Heridas irreversibles llenaban mi cuerpo entonces. Intenté borrarlas, o curarlas, con manos ajenas que palpaban mi cuerpo a tientas buscando un ápice de placer que yo no podía proporcionar. Pero esos antídotos no eran más que placebos. Al día siguiente volvía a encontrármelas en carne viva aquí y allá sin encontrar remedio alguno que calmase ese dolor que me hacía desear la muerte, aunque fuera de la manera más cruel y sangrienta. Pero necesitaba un fin. Siempre pensé que la muerte no era más que el alivio de la vida.

Deseaba no haber vivido. No haberme conocido. Quería volver al útero del que había nacido y convertirme otra vez en la nada que algún día fui y no valoré.

Ya no recuerdo si me maté o si algún día decidí vivir para siempre.

viernes, 4 de enero de 2013

Convierte mis días en noches eternas.



Convierte mis días en noches eternas.
Sueños breves en las dulces noches.
Convierte mi cama en fortaleza impenetrable,
y mi cuerpo en tu trinchera,
que te proteja de las estrellas
celosas de cazar tu sexo latente.

Porque quiero vivir, y sobrevivir
al amparo de tu cuerpo y tu aliento.
Nuestras piernas entrelazadas
resistiendo firmes el azar del destino.
Haz que confunda sueño con realidad,
hazme ser real en un mundo de sueños.

Haz que los silencios se avergüencen
entre nuestros gritos y gemidos.
Conversaciones llenas de miradas
buscándonos entre la oscuridad.

Siempre vivirás bajo mi piel,
y tu recuerdo bajo mis pestañas.

Fes dels meus dies nits eternes.

Fes dels meus dies nits eternes.
Dolces nits de somnis curts.
Fes del nostre llit fortalesa impenetrable,
i del meu cos fes-te'n trinxera,
protegint-te de les estrelles
geloses del teu sexe latent.

Perquè vull viure, i sobreviure
a recer del teu cos i del teu alè.
Les nostres cames entrellaçades
resistint fermes l'atzar del destí.
Fes-me confondre somni i realitat,
fes-me ser real en el món dels somnis.

Fes que el silenci s'avergonyeixi
entre els nostres crits i gemecs.
Conversacions plenes de mirades
cercant-nos els dos entre l'obscuritat.

Viuràs per sempre sota la meva pell,
i el reu record sota les meves parpelles.