No sé si encajas en lo que he pensado
de ti,
lo que llevo construyendo durante
tantos años,
como un racimo de uvas del revés, una
a una
te he creado para reblandecer esta
vida,
para llenarla de espejos en que
contemplarnos
y jugar a buscar nuestras miradas
hasta encontrar cuál es la verdadera,
para después hallar tus labios debajo
tras una espera de siglos.
Pero no.
Tú has aparecido para cambiarlo todo,
para destruir los mapas y las
carreteras,
para invertir el sentido de mí.
Has cambiado la nada por el todo,
y la luna ahora alumbra de día,
y no sé dónde tengo los labios.
Pero me has fascinado nada más llegar,
me has escondido los esquemas
y me has hecho sentir seguro en la más
espontánea improvisación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario