jueves, 24 de enero de 2013

Mi muerte en 65 palabras.

No recuerdo qué día morí. Bueno, me dejé morir. Mi cuerpo seguía deambulando por el mundo. Mi corazón latía. Pero eran latidos vacíos. Latidos sin alma. Mi vitalidad dejó de existir. Nadie percibió mi muerte, porque nadie imagina que un cuerpo que se mueve como cualquier otro pueda estar muerto. Digamos que mi vida se secó. Como una pasa. O como los charcos.


martes, 22 de enero de 2013

Ya no te busco.

Ya me doy por vencido y no te busco en mi sueños. 
Ahora solo te busco por mi cama. Y es más doloroso, 
porque ahí sé que un día fuiste tangible, y efímero.
En mis sueños te soñaba sabiendo que eras soñado.
Ahora mis dedos por las noches ya no te tocan,
pero, aun así, siguen sintiéndote bajo la piel.
En mi cabeza todavía retumban tus palabras,
mientras me niego a mí mismo recordarlas
porque mis ojos empiezan a gritar sin voz
y mi boca lanza alaridos incontrolables.

Lucho contra tu recuerdo cuando él mismo,
con sorna, me aplaca y me desarma.

jueves, 17 de enero de 2013

Tu saliva será mi elixir efímero.

Solo ante ti muestro mis debilidades.
Para que me las lamas como leona madre
lame las heridas de sus cachorros
y así hacerlas desaparecer hasta que vuelvan,
que me vuelvan a hacer sufrir y solo
me quede necesitarte cerca de mí,
tanto que no distinga quién soy yo.
Que debilidades las tendré siempre,
y serán las que me traerán oscuridad,
las sombras extrañas y las pesadillas.

Tu saliva será mi elixir efímero,
el éxtasis necesario para seguir adelante.

----------------------------------------------------------------


Només davant tu mostro les meves debilitats. 
Perquè me les llepis com una lleona mare
llepa totes les ferides dels seus cadells
i així fer-les desaparèixer fins que tornin sortir. 
Fins que més tard em tornin fer patir
i et torni a menester a prop, 
tant a prop que no distingeixi qui som.
Que de debilitats en tendré sempre,
i seran les que em portaran les foscors,
les ombres estranyes i els malsons.

La teva saliva serà el meu elixir efímer,
l'èxtasi necessari per seguir endavant.



martes, 15 de enero de 2013

La tristesa de no tenir-te. / La tristeza de no tenerte.

"M'estim més la tristesa de no tenir-te
que la por que tenc quan ets a prop,
de pensar que potser un segon després,
amb els ulls amb mirada d'eternitat,
observant-nos les ànimes tendrament
una ventada entrarà per la finestra
aturant el teu cor i el meu rellotge

per sempre."

"Prefiero sentir la tristeza de no tenerte
al miedo que padezco teniéndote cerca,
al pensar que al cabo de un segundo,
ante tu mirada de eternidad, sin más,
observándonos las almas tiernamente,
un vendaval entrará por la ventana
deteniendo tu corazón y mi reloj

para siempre."

martes, 8 de enero de 2013

Simbiosis.

Se mostraba desnudo por primera vez delante de él. Sabía que no sería la última. Notaba cómo, a medida que se iba desprendiendo prenda por prenda de toda su ropa, la coraza que lo había protegido durante tanto tiempo de insultos, humillaciones y prejuicios se fundía y se colaba entre sus poros hasta entrar en su corazón y desaparecer para siempre. Se sentía libre. Se sentía él. Hasta ese preciso momento había odiado su cuerpo, pero la mirada de él empezó a embellecerlo centímetro por centímetro hasta que lo hizo sentirse el hombre más atractivo del mundo. Por lo menos, él lo sintió así. Y con eso ya bastaba. Él ya era feliz. Despojado de todo complejo, duda, extrañeza miedo y dolor se entregaba completa y deliberadamente a los brazos de él. Empezó a no sentir dónde terminaba su cuerpo y dónde empezaba el otro. Cuatro brazos. Cuatro piernas. Dos bocas. El mundo peleaba mientras ambos se nutrían mutuamente dándose la plenitud. Sentía cómo las heridas cauterizaban al momento y empezaba a depender de él como el fuego depende del  aire y la vida depende de la muerte. Si en ese momento hubiera huido, habría sentido cómo se desgarraban todos sus órganos hasta dejarlo agonizando saludando a la muerte.

Y huyó

sábado, 5 de enero de 2013

Se coló en mi mundo como una hoja fugitiva.

Se coló en mi mundo como una hoja fugitiva cayendo de su árbol y yendo a parar a una ventana cualquiera. Cuando quise darme cuenta cada noche lo tenía en mi cama. Y cada día lo tenía en mi vida. Recuerdo que sentía como si en vez de amor y sexo me estuviera dando el más cruel de los venenos. Yo sufría. Y no sé él qué sentía. Pero yo sufría. Era un veneno poco eficaz, pues muchas veces ni siquiera notaba que me iba matando. La sensación llegaba un día al azar. En un bar. En un baño. En una parada de autobús. Mis ojos gritaban su nombre con gotas enormes de lágrimas y yo solo quería desfallecer e inmiscuirme dentro de las lágrimas y dejar de existir para siempre. El veneno día a día se hacía más potente. Los deseos de dejar de seguir siendo eran cada vez más frecuentes. Las noches eran mi antídoto. Su presencia me daba ese placer que solo da lo prohibido. No sé si era prohibido, pero dolía. Mucho. Y me gustaba.

Me propuse ignorarlo. Pero todas las bocas hablaban en su nombre. No soy débil, pero me desarmaba, me cogía los brazos, me inmobilizaba y el resto no lo recuerdo. Entraba en una vorágine de placer que me provocaba la inconsciencia más profunda. Recuperaba el sentido convencido de que su aliento seguía calentándome el pecho. Era todo ilusión. O así me lo hacía creer. Abría los ojos y me encontraba en la más desesperante de las soledades. La soledad era una araña de ocho patas que, con cara colérica, me atrapaba entre telarañas y me negaba cualquiera de mis sentidos.

Recuerdo también el día que se fue. Tal como había llegado. La hoja voló de la ventana y se la llevó el viento lejos de allí. Heridas irreversibles llenaban mi cuerpo entonces. Intenté borrarlas, o curarlas, con manos ajenas que palpaban mi cuerpo a tientas buscando un ápice de placer que yo no podía proporcionar. Pero esos antídotos no eran más que placebos. Al día siguiente volvía a encontrármelas en carne viva aquí y allá sin encontrar remedio alguno que calmase ese dolor que me hacía desear la muerte, aunque fuera de la manera más cruel y sangrienta. Pero necesitaba un fin. Siempre pensé que la muerte no era más que el alivio de la vida.

Deseaba no haber vivido. No haberme conocido. Quería volver al útero del que había nacido y convertirme otra vez en la nada que algún día fui y no valoré.

Ya no recuerdo si me maté o si algún día decidí vivir para siempre.

viernes, 4 de enero de 2013

Convierte mis días en noches eternas.



Convierte mis días en noches eternas.
Sueños breves en las dulces noches.
Convierte mi cama en fortaleza impenetrable,
y mi cuerpo en tu trinchera,
que te proteja de las estrellas
celosas de cazar tu sexo latente.

Porque quiero vivir, y sobrevivir
al amparo de tu cuerpo y tu aliento.
Nuestras piernas entrelazadas
resistiendo firmes el azar del destino.
Haz que confunda sueño con realidad,
hazme ser real en un mundo de sueños.

Haz que los silencios se avergüencen
entre nuestros gritos y gemidos.
Conversaciones llenas de miradas
buscándonos entre la oscuridad.

Siempre vivirás bajo mi piel,
y tu recuerdo bajo mis pestañas.

Fes dels meus dies nits eternes.

Fes dels meus dies nits eternes.
Dolces nits de somnis curts.
Fes del nostre llit fortalesa impenetrable,
i del meu cos fes-te'n trinxera,
protegint-te de les estrelles
geloses del teu sexe latent.

Perquè vull viure, i sobreviure
a recer del teu cos i del teu alè.
Les nostres cames entrellaçades
resistint fermes l'atzar del destí.
Fes-me confondre somni i realitat,
fes-me ser real en el món dels somnis.

Fes que el silenci s'avergonyeixi
entre els nostres crits i gemecs.
Conversacions plenes de mirades
cercant-nos els dos entre l'obscuritat.

Viuràs per sempre sota la meva pell,
i el reu record sota les meves parpelles.