martes, 3 de diciembre de 2013

Me nutro de tus ojos y me miro en ellos,
donde no me veo salvo que tú me busques.

Encuentro secretos olvidados en tus desvanes
con los que me emborracho para hacerlos míos.

Dime dónde has estado este tiempo escondido,
dónde tus ojos esperaban encontrarse con los míos.

He vagado sin encontrarme negándome la soledad
hasta que has llegado para obviarme  la realidad:
soy frágil, me protejo con falsos silencios que son
gritos ahogados en alcantarillas de noches frías.

Dime cómo me acostumbro ahora a no tenerlos,
qué va a ocupar el lugar de tus ojos.

Recuerda que si camino recto es pura casualidad,
que no controlo hacia dónde van mis dedos ahora,
ni qué movimiento trazan mis pies bajo la sábana.

Soy una circunferencia imperfecta jamás terminada
con retales de extraños colores y aromas distintos.

¿Me cortarás los pies al verme bailar
al son de mis propias palmas mientras escucho el viento?