jueves, 26 de septiembre de 2013

Misterio nacido para evadirse.

Eres un silencio nunca escuchado, 
un misterio que nació para evadirse,
para ser solo en la bruma y disipar las dudas 
con desdén desde lo alto de tu trono de nube. 

Solo tú eres capaz de resolverte y volverte a encriptar

y parecer de cristal cuando eres de madera.
Te prendes fuego y en polvo te conviertes
y nadie sabe en qué devendrás o a dónde irás.

Me lanzo a ciegas, a cazarte 
y me hundo en el sueño,
donde tengo que ir a buscarte, 
donde encuentro mi idea de ti, que no eres tú. 

Y al abrir los ojos palpo la vida, 

y ya no hay nada, 
porque no estás, 
y porque nunca has estado.

domingo, 22 de septiembre de 2013

"Eran días de quinientas horas..."

Eran días de quinientas horas y ninguna luna,
de canciones desesperadas hablando de ti y de mí
sin hablar en ninguno momento ni de ti ni de mí,
y de gritar para acercar los miles de kilometros,
para volverlos pequeños y meterlos en mi mano
y así tener la tuya cerca de mi pelo.

Las noches no hacían más que nutrir mis sueños
y construir palacios llenos de arena
donde existíamos ajenos al ruido del mundo
y dibujábamos mariposas en nuestros cuerpos
que se marchaban cuando ellas mismas decidían
porque allí nada ni nadie llevaba prisas.

Luego mis párpados se abrían a la noche,
el cristal estallaba y la arena se derramaba,
nuestros cuerpos se alejaban y la luna se ahogaba.

viernes, 13 de septiembre de 2013

He palpado el tiempo en las venas de mi brazo derecho
y he sentido la tentación de desgarrar la carne para atraparlo,
y amaestrarlo hasta que me obedeciera el más mínimo capricho:
meterlo en un bote de cristal y ahogarlo para que se parara,
o lanzarlo a merced del viento para acelerarlo más y más
hasta no reconocer rostros ni formas y convertirlo todo en uno,
en una masa conjunta con olor a nada
hasta llegar al momento en que mi yo sea contigo el nuestro.
Entonces marcharía con él al centro de la tierra
y lo fundiría con ese calor mismo, para así detenerlo,
sin fin ni principio.

Mi brazo derecho solo bombea sangre y soporta algunos tendones,
y quizás otras cosas que ahora mismo no me incumben,
y el tiempo no está ahí, sino escondido quién sabe dónde,
y no me obedece, sino que campa a sus anchas sin reparar en mí.

Solo conseguí atraparlo de una manera:
dejando que se hiciera con nuestras respiraciones.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Esquemas.

No sé si encajas en lo que he pensado de ti,
lo que llevo construyendo durante tantos años,
como un racimo de uvas del revés, una a una
te he creado para reblandecer esta vida,
para llenarla de espejos en que contemplarnos
y jugar a buscar nuestras miradas
hasta encontrar cuál es la verdadera,
para después hallar tus labios debajo
tras una espera de siglos.
Pero no.
Tú has aparecido para cambiarlo todo,
para destruir los mapas y las carreteras,
para invertir el sentido de mí.
Has cambiado la nada por el todo,
y la luna ahora alumbra de día,
y no sé dónde tengo los labios.
Pero me has fascinado nada más llegar,
me has escondido los esquemas

y me has hecho sentir seguro en la más espontánea improvisación.