Eres un silencio nunca escuchado,
un misterio que nació para evadirse,
para ser solo en la bruma y disipar las dudas
con desdén desde lo alto de tu trono de nube.
Solo tú eres capaz de resolverte y volverte a encriptar
y parecer de cristal cuando eres de madera.
Te prendes fuego y en polvo te conviertes
y nadie sabe en qué devendrás o a dónde irás.
Me lanzo a ciegas, a cazarte
y me hundo en el sueño,
donde tengo que ir a buscarte,
donde encuentro mi idea de ti, que no eres tú.
Y al abrir los ojos palpo la vida,
y ya no hay nada,
porque no estás,
y porque nunca has estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario