viernes, 26 de abril de 2013

Núvols.

La fosca em venç, m'atrapa i em llença a terra ferma.
Em fa baixar d'aquells núvols que ara ja he vist.
I vist, i gaudit.

Tant de bo no hi hagués pujat.
Perquè ara sé que això és la foscor
i la tristesa més pura.

Perquè he conegut aquella felicitat
que em donava la teva presència.
Podria haver quedat ajagut en aquella cambra
sense bategar-me.

Camino pel món cercant un núvol per pujar al cel,
però sé que mai no en trobaré d'altre tan excels
on la meva espatlla hi trobi el paradís somiat.

viernes, 19 de abril de 2013

Tu mirada.

Esos ojos que me miraban no me convertían en un dios que controlara la fuerza de los vientos o que decidiera cuándo comenzaba o terminaba el mundo. Tu mirada me hacía descender al más real de los mundos, adonde las manos tocaban y al apretar dolían, adonde la saliva humedecía y las uñas dibujaban mapas en los cuerpos sin pensar dónde llevarían. Los deseos más oscuros tomaban mi cuerpo, que quería hacerse con el tuyo para no soltarlo nunca y sentirlo cerca, tan cerca que quemara e hiciera sentir latidos hasta confundir uno con otro. 

Gritaba tu nombre y tu boca lo acallaba mientras susurrabas el mío y hacías que hasta las paredes se avergonzaran de lo que no tienen más remedio que contemplar y envidiar. 

Los complejos ardían en piras y nos volvíamos perfectos. 
Una perfección falsa, pero tan auténtica como lo era tu ombligo. 

La blancura se apoderaba de mi ser y mi mirada durante unos segundos en los que ni el más afilado de los cuchillos podría haberme hecho sentir el más mínimo dolor. 

Y que los sueños no alcancen nunca la realidad.

martes, 16 de abril de 2013

El cor de poma.

Tenia el cor de poma.
De vegades era àcid.
Altres moltes, era dolç. 
Tothom volia mossegar-lo
i sentir-lo a les seves mans. 
Després de molt temps sabé
que tenia el destí escrit: 
aquell cor havia nascut per pansir-se.
Per acabar els seus dies musti 
i podrit en el seu arbre.

Ventades feren perillar ses branques
i els vespres sentia fred al seu cor,
perquè tantes vegades li mossegaren
que el mínim buf la feia tot d'una tremolar.

Un dia arribà una tempesta molt gran,
amb llamps que esfereïren fins i tot els xiprers.
El seu crit ni va sonar, la Mort se la va emportar.



jueves, 4 de abril de 2013

Jugábamos a no enamorarnos.

Jugábamos a no enamorarnos.
Queríamos que nuestros dedos no se marcaran como fuego en la piel del otro y que se desvanecieran como lo hacen los mensajes de los enamorados escritos en la orilla de la playa cuando las olas deciden alargar su cuello y tragarse las promesas de amor que escribieron entre risas y besos. Nos tocábamos como se tocan los animales: sin pensar, sin augurar un futuro lleno de luces que nunca llega y nos quedamos con cara de bobos y un corazón hambriento de amor que muere de inanición.

Aun así, siempre fuimos ardientes. Ni las más ansiosas uñas podrían haber despegado aquella esencia tuya que se me pegaba a la piel y jueguetona huía por todo mi ser hasta quedarse en lo más hondo de mi alma.

Y nos enamoramos. Hasta tal punto que creíamos que aquello que vivíamos era felicidad y éxtasis.

Ahora sé que valía la pena, que basta creer que uno es feliz aunque se encuentre en el mismísimo infierno, pues la voluntad vence vientos, tempestades y hasta consigue reanimar corazones marchitos.