Ya me doy por vencido y no te busco en mi sueños.
Ahora solo te busco por mi cama. Y es más doloroso,
porque ahí sé que un día fuiste tangible, y efímero.
En mis sueños te soñaba sabiendo que eras soñado.
Ahora mis dedos por las noches ya no te tocan,
pero, aun así, siguen sintiéndote bajo la piel.
En mi cabeza todavía retumban tus palabras,
mientras me niego a mí mismo recordarlas
porque mis ojos empiezan a gritar sin voz
y mi boca lanza alaridos incontrolables.
Lucho contra tu recuerdo cuando él mismo,
con sorna, me aplaca y me desarma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario