Tenías la odiosa costumbre de existir solo en sueños,
de convertirte en nube y flotar mientras yo dormía
en aquella cama que estaba llena de recuerdos de ti,
recuerdos de la nada sacados de mi imaginación,
de mis pensamientos verdes y oscuros de amanecer,
de amanecer y empezar a imaginar,
y empezar así a doler sin intención de parar
mientras alargo brazos y piernas en busca de vapor de ti,
porque eres etéreo.
Yo solo querría que algún día fueras terrenal,
que cantaras bajo la ducha mientras me llamas
para acercarte la toalla que dejaste demasiado lejos,
pero para ti todo está a tu alcance,
Y ahora he decidido caminar al sempiterno sueño,
para así poder sentirte o ya no sentir nada.
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