sábado, 11 de mayo de 2013

"Ahora ya me he vuelto pequeñito..."

Cada día sentía esa necesidad de huir más dentro de mí, a gritos, para sentirme lejos de tus alas negras que amenazaban con cubrirme y volverme ceniza. En mis ojos siento ya granos de arena de  tanto exprimirlos contra tu resignación y tus empeños por destruir mi magia.

Quisiera poder volverme alto, más que las cataratas que coronan el país de los colores vivos, para poder mirar al mundo con el mismo desprecio con que me mira día a día. Y que después las corrientes de aire me desordenen el pelo, y que no me importe, y que mis gritos aplaquen todos los males que me miran queriendo cercenar mi cuello.

Deseo volver a pensarte sin que alfileres atraviesen mi cuerpo y que mi mente deje de tenerte como estrella principal en cada momento. Y después pienso que  te colaste por mis retinas hasta hacerme creer que mirabas por mis ojos, que veías lo que veía, y que sentías todo lo que yo sentía. Una simbiosis sin comparación posible; imagina cuánta falta me haces cada vez que quiero mirar este mundo, del que los colores ya se han marchado, en que las amapolas son grises y el sol es blanco mientras apenas me deslumbra.

Ahora ya me he vuelto pequeñito, y hasta el más mínimo amago de viento hace que me esconda con temor bajo mi sábana gris.

No hay comentarios:

Publicar un comentario