Quisiera poder volverme alto, más que las cataratas que coronan el país de los colores vivos, para poder mirar al mundo con el mismo desprecio con que me mira día a día. Y que después las corrientes de aire me desordenen el pelo, y que no me importe, y que mis gritos aplaquen todos los males que me miran queriendo cercenar mi cuello.
Deseo volver a pensarte sin que alfileres atraviesen mi cuerpo y que mi mente deje de tenerte como estrella principal en cada momento. Y después pienso que te colaste por mis retinas hasta hacerme creer que mirabas por mis ojos, que veías lo que veía, y que sentías todo lo que yo sentía. Una simbiosis sin comparación posible; imagina cuánta falta me haces cada vez que quiero mirar este mundo, del que los colores ya se han marchado, en que las amapolas son grises y el sol es blanco mientras apenas me deslumbra.
Ahora ya me he vuelto pequeñito, y hasta el más mínimo amago de viento hace que me esconda con temor bajo mi sábana gris.
Ahora ya me he vuelto pequeñito, y hasta el más mínimo amago de viento hace que me esconda con temor bajo mi sábana gris.
No hay comentarios:
Publicar un comentario