Me inspira a escribirte el aire,
el que respiro hoy, y el de mañana.
Créeme: me duele más respirar
el de ayer, créeme:
el que respiramos nosotros
el uno del otro,
el otro del uno,
el uno del otro,
el otro del uno, para. Duele.
Todavía no he abandonado
todo lo que compartimos,
aunque ya aquello se desgasta,
mi cuerpo incluso, tuyo a veces,
mío enjaulado en la soledad,
que ya no brilla, ni la luz lo ilumina.
¿Tú me quisiste?
Mis demonios responden no,
no te quise no te quise,
callad, ¡no sigáis!
no me obedecen,
siguen retumbando, retumbando,
día tras día,
noche perpetua la vida.
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