Queríamos ser altos en lo más bajo,
ser alguien donde nadie era nada,
queríamos ser granizo entre tanta lluvia.
El tiempo pasó, con diez mil días largos.
Misma gente, misma nada, misma lluvia.
Supuse que resignarse era el camino,
que no había otra, que así sería.
Un día, de tantos días, me escuché.
No quería resignarme. Fui granizo.
Pero la lluvia pudo conmigo,
y día tras día, fundiéndome,
lentamente, sin parar.
Porque intentar ser alto en lo más bajo,
es como querer ser risa entre tanto llanto.
Raül
Nunca hay que resignarse, nunca hay que caer. Hay que buscarse, entenderse, hablar consigo mismo y resurgir de las cenizas. Que la lluvia nunca te impida nada, lleva siempre un paraguas a mano.
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